elcamaleonbbdor
04-Jul-2009, 20:56
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ADRIÁN FONCILLAS PEKÍN
Tres cohetes de buena mañana, el cuarto al mediodía y otros tres por la tarde. Corea del Norte acompañó la celebración del Día de la Independencia de Estados Unidos con una salva de misiles. Definitivamente alejado de la mesa de negociación y autista al coro global, Pyongyang persevera en una espiral de provocaciones sin final a la vista.
Los misiles partieron de la base de Kitsaeryong, en la costa este, en dirección al mar de Japón, según el Ministerio de Relaciones Exteriores surcoreano. Los proyectiles son misiles tierra-tierra del tipo Scud, con un alcance potencial de entre 400 y 500 kilómetros. El régimen de Kim Jong Il no los lanzaba desde el 2006. Son más potentes que los dos proyectiles lanzados el pasado jueves, con una capacidad de 120 kilómetros.
Los analistas ya habían apuntado que los últimos desmanes de Pyongyang llevaban como destinatario al presidente de EEUU, Barack Obama, para que este colocara la resolución del conflicto norcoreano como prioritario. Los misiles de ayer acentúan el mensaje. La táctica no es nueva: ya lanzó en el 2006 un misil de largo alcance Taepodong-2 el Día de la Independencia y su último ensayo nuclear fue en el Memorial Day (Día del Recuerdo).
La última provocación llega cuando una delegación de EEUU se reúne estos días con dirigentes chinos en Pekín para asegurarse el cumplimiento efectivo de las sanciones agravadas que aprobó el Consejo de Seguridad de la ONU como respuesta a su segundo ensayo nuclear. Aunque China aparece como aliado de Pyongyang, su último desafío ha agotado la paciencia de Pekín.
VOLVER A LA NEGOCIACIÓN / EEUU no tardó en reaccionar al lanzamiento de los siete misiles de ayer. «Corea del Norte debería de abstenerse de realizar acciones que agravan la tensión y regresar a las conversaciones sobre desnuclearización», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Karl Duckworth. En similares términos se expresó la Unión Europea que calificó la acción del régimen comunista de «provocación».
Japón y Corea del Sur se apresuraron a denunciar la enésima violación norcoreana de las resoluciones de las Naciones Unidas.
ADRIÁN FONCILLAS PEKÍN
Tres cohetes de buena mañana, el cuarto al mediodía y otros tres por la tarde. Corea del Norte acompañó la celebración del Día de la Independencia de Estados Unidos con una salva de misiles. Definitivamente alejado de la mesa de negociación y autista al coro global, Pyongyang persevera en una espiral de provocaciones sin final a la vista.
Los misiles partieron de la base de Kitsaeryong, en la costa este, en dirección al mar de Japón, según el Ministerio de Relaciones Exteriores surcoreano. Los proyectiles son misiles tierra-tierra del tipo Scud, con un alcance potencial de entre 400 y 500 kilómetros. El régimen de Kim Jong Il no los lanzaba desde el 2006. Son más potentes que los dos proyectiles lanzados el pasado jueves, con una capacidad de 120 kilómetros.
Los analistas ya habían apuntado que los últimos desmanes de Pyongyang llevaban como destinatario al presidente de EEUU, Barack Obama, para que este colocara la resolución del conflicto norcoreano como prioritario. Los misiles de ayer acentúan el mensaje. La táctica no es nueva: ya lanzó en el 2006 un misil de largo alcance Taepodong-2 el Día de la Independencia y su último ensayo nuclear fue en el Memorial Day (Día del Recuerdo).
La última provocación llega cuando una delegación de EEUU se reúne estos días con dirigentes chinos en Pekín para asegurarse el cumplimiento efectivo de las sanciones agravadas que aprobó el Consejo de Seguridad de la ONU como respuesta a su segundo ensayo nuclear. Aunque China aparece como aliado de Pyongyang, su último desafío ha agotado la paciencia de Pekín.
VOLVER A LA NEGOCIACIÓN / EEUU no tardó en reaccionar al lanzamiento de los siete misiles de ayer. «Corea del Norte debería de abstenerse de realizar acciones que agravan la tensión y regresar a las conversaciones sobre desnuclearización», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Karl Duckworth. En similares términos se expresó la Unión Europea que calificó la acción del régimen comunista de «provocación».
Japón y Corea del Sur se apresuraron a denunciar la enésima violación norcoreana de las resoluciones de las Naciones Unidas.